Claroscuras — Germán L. Ansonnaud

Dibujo en grafito de un corazón convertido en laberinto, con escaleras, puertas y árboles, atravesado por una banda roja vertical.

…el laberinto y sus goces, sus salidas truncas, sus idas y vueltas.

01

Quédate en mis brazos

Fotografía en blanco y negro de una niña con los ojos cerrados que abraza una muñeca gastada, dentro de un marco de bordes quemados.

¿Qué habrá sido de aquella niña, que le tenía miedo a la oscuridad?
¿Sabrá que aún la pienso, qué aún la quiero?

El 26 de Abril de 1985, setenta y ocho personas murieron en el incendio de la Clínica Saint-Emilien. Pero no es ésa la historia que cuentan estas páginas.

Quédate en mis brazos es un libro acerca del vínculo entre una mujer y una niña. O quizás, un relato sobre la memoria, la identidad, la búsqueda de quienes somos y quienes pudimos ser, ante el abismo de los recuerdos y las certezas.

Es la invitación de su protagonista a descender a los precipicios de su vida, y encontrar juntos la respuesta al interrogante:

¿Soy la víctima o la culpable en esta historia?

02

Que el amor sea parte del paisaje

Pintura nocturna de dos niños que caminan de la mano por un empedrado con una rayuela, hacia una plaza con calesita, faroles y fuegos artificiales.

Alma y Tomás se conocen cuando todavía son niños, en un pueblo donde las calles, las plazas y los primeros besos parecen prometer una felicidad eterna.

Pero el amor no siempre alcanza para salvarnos de nosotros mismos. La violencia familiar, las decisiones equivocadas, una tragedia devastadora y las heridas que nunca terminan de cerrar convertirán aquella historia de amor en un territorio de pérdidas, culpas y despedidas.

Durante décadas, sus vidas se cruzarán y se alejarán, mientras cada uno intenta construir su felicidad sobre las ruinas de lo que pudo haber sido. Porque hay amores que sobreviven a todo, incluso a la imposibilidad de estar juntos.

Y cuando el tiempo los enfrente nuevamente, deberán descubrir si todavía queda algo por salvar o si algunas historias están condenadas a existir únicamente en la memoria.

Que el amor sea parte del paisaje es una novela profundamente humana, descarnada y conmovedora sobre el amor, la ausencia y la terrible certeza de que amar a alguien no siempre significa poder compartir la vida con esa persona.

03

Hasta luego, Alma mía

Rayuela dibujada con tizas de colores sobre la tierra, del uno al nueve y el Cielo, entre hojas secas de otoño.

Hay historias que no terminan cuando sus protagonistas se separan, sino cuando ya no queda tiempo para contarlas.

Después de casi cincuenta años de encuentros, pérdidas y despedidas, Tomás y Alma vuelven a enfrentarse a aquello que jamás consiguieron resolver: el amor que sobrevivió a todas sus decisiones. Él ha construido una nueva vida, una familia, un futuro. Ella ha aprendido a convivir con sus ausencias y sus fantasmas. Pero un proyecto inesperado los obliga a reconstruir juntos su historia, a desenterrar verdades incómodas y a reconocer cuánto de sus vidas quedó atrapado en lo que nunca pudo ser.

Hasta luego, Alma mía es una novela íntima, entrañable y profundamente humana sobre la madurez, la culpa, las segundas oportunidades y la crueldad del tiempo.

Porque hay amores que no necesitan un futuro para seguir existiendo. Y despedidas que llegan demasiado tarde.

04

Las hermanas

Árbol de nombres de mujer con la copa y las raíces extendidas sobre el plano de una ciudad; en el tronco, los nombres Paz y Ana.

Dos hermanas. Un proyecto. Una revolución.

Ana y Paz imaginaron un mundo diferente: una comunidad donde las mujeres pudieran vivir libres, lejos de la violencia, el sometimiento y el miedo.

Pero lo que nació como una utopía pronto se convierte en un campo de batalla donde el poder, las convicciones y las discrepancias amenazan con destruirlo todo.

Entre amores, traiciones, secretos y heridas que nunca cicatrizan, las hermanas descubrirán que construir un mundo nuevo no significa dejar atrás los demonios del viejo.

Las hermanas es una novela sobre el feminismo, la libertad, la esperanza de vivir con las cicatrices a flor de piel, y con los sueños intactos. Porque creer en la comunidad, en el compañerismo, también es entender que nuestras miserias son los monstruos que pueden devorarnos.

05

Escribiendo en la tierra, bailando en el fuego

Una niña arrodillada escribe en la tierra con una rama, envuelta por una llama que se eleva sobre ella en la oscuridad.

A Jimena le robaron la inocencia, pero jamás consiguieron arrebatarle el fuego.

Creció entre la violencia, los mandatos familiares y los secretos que nadie se atrevía a nombrar.

Aprendió a desafiarlo todo: la religión, el deseo, el amor, la maternidad y hasta sus propias heridas.

Amó con ferocidad, se equivocó sin pedir permiso y convirtió su cuerpo en territorio de libertad y batalla.

Pero cuando la muerte comenzó a reclamarle lo que creía suyo, tuvo que enfrentar su desafío más brutal: decidir cómo vivir cuando el tiempo se termina.

Escribiendo en la tierra, bailando en el fuego es una novela descarnada sobre el abuso, la pasión, las contradicciones y el precio de ser libre.

Porque algunas mujeres no sobreviven al infierno, sino que aprenden a bailar entre sus llamas.

06

Pandora

Nuca de una mujer de pelo corto con mechones violetas, un implante luminoso en el cuello y un tatuaje, con campera de cuero bajo la lluvia.

En una Buenos Aires donde hasta la libertad necesita permiso, Pandora ofrece una salida: vivir en sueños lo que la realidad niega.

Leo, su dueño, utiliza una nueva tecnología para reencontrarse cada noche con la mujer que perdió. Carla, a su vez, acude a ella en busca de un recuerdo que le permita encontrar al hombre que le destrozó la vida veinte años atrás.

Entre ellos nace una pasión que pronto se convierte en la posibilidad de volver a confiar, de sentirse queridos, de imaginar un hogar.

Pero cuando Carla le revela qué está buscando, Leo acepta acompañarla en un camino donde el amor y la venganza empiezan a confundirse.

Cuanto más se acercan a la verdad, más difícil resulta distinguir lo que recuerdan de lo que necesitan creer. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar para darse una oportunidad de vivir juntos y despiertos?

07

Cuando éramos libres

Los pies descalzos de cuatro personas, entre ellas un niño, sobre la arena mojada a la orilla del mar.

En un futuro no tan lejano, ser libres ya no es un derecho: es un acto de resistencia.

Leo, Carla y Camila han construido una familia fuera de todas las convenciones, unida por el amor, el deseo y una niña cuyo nombre encierra todo aquello en lo que todavía creen: Libertad.

Cuando una sociedad cada vez más autoritaria deja de tener un lugar para ellos, los cuatro abandonan Buenos Aires y buscan refugio en una vieja casa familiar de Mar de Ajó, al borde de un mundo que parece derrumbarse.

Allí intentarán empezar de nuevo, lejos del control, las licencias y las imposiciones de un sistema que pretende decidir incluso cómo deben vivir y amar. Pero a veces escapar no significa dejar atrás las heridas, los miedos ni los fantasmas que cada uno lleva consigo.

Entre el amor, la memoria, el deseo y la pérdida, Cuando éramos libres habla de quienes se atreven a construir una vida diferente cuando todo alrededor intenta impedirlo. Porque quizá la verdadera libertad no consista en poder escapar, sino en elegir a quién amar, dónde pertenecer y qué cosas jamás estamos dispuestos a entregar.

Retrato de Germán L. Ansonnaud: pelo canoso, barba, camisa oscura estampada, sentado frente a una taza de café.

Autor

Germán L. Ansonnaud

Argentino, porteño, nacido el 13 de Febrero de 1983, en el barrio bohemio de San Telmo.

Obtuve el título de Diseñador de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires. Mi pasión, sin embargo, han sido las letras y sus precipicios.

Recuerdo la tarde cuando empecé a escribir. De niño encontré en la lectura, mundos apasionantes. Y esa pasión forjó un camino hecho de cuentos y poesías. Recuerdo las páginas en mis manos, las historias en mi corazón, el laberinto y sus goces, sus salidas truncas, sus idas y vueltas.

Porque desde el primer instante esto ha sido una caverna que habría de pretender alumbrar con una vela; mis pasos furtivos en aquella oscuridad, las caídas, me han hecho detenerme ante lo desconocido, pero no retroceder.

Porque es esto lo que me mantiene vivo. Entre mis letras, no estoy sobreviviendo. Estoy mirando hace adelante.

Con los ojos abiertos hacia mi oscuridad.